Todo lo que es virtual es real

29/09/2016

¿Recuerdan los lectores la película “Los duelistas” de Ridley Scott? Memorable cinta del 1977, donde dos oficiales por motivos tantas veces banales, interpretados admirablemente por Keith Carradine y Havery Keitel, se pasan el día matándose en duelos que no acaban nunca. Pues bien, dos amigos en Facebook acaban de pasar por lo mismo mientras que en la vida real seguían siendo estupendos colegas. Es como si lo real y lo virtual hubiesen duplicado sus personalidades y sus mismas personas tuviesen comportamientos contradictorios. Como si lo que ocurría en lo virtual, no fuese verdadero, sino que perteneciese sólo a un mundo ficticio en el cual la actitud y el comportamiento tienen poca importancia.

Bastantes personas en Facebook creen que deben camuflar su actividad como si se tratase de un juego, aunque luego la mayor parte de las veces no se le parezca, porque resulta una máscara, con una pantalla de por medio que va animando el cotarro que separa a un interlocutor del otro. ¿Son reales o no? ¿Lo dicen en serio o no?

 

La amistad, como cualquier otra relación que haya podido nacer en las redes sociales, debe cuidarse con mucha atención y responsabilidad. No puede ni debe ser una relación líquida y pasajera como imponen los ritmos de una sociedad globalizada. Al contrario: las relaciones, especialmente si se trabajan a través de las redes, debieran cuidarse con atención día a día, como ocurre en la vida real. Las redes sociales son instrumentos que deben usarse al servicio de la persona en la vida real y no deben ser su sustitutivo. La amistad en Facebook está formada también de encuentros reales, o sino, antes o después, se convertirá en un avatar de la verdadera amistad, efímero como una anécdota.

Facebook ha ayudado a millones de personas a reencontrarse y permite una comunicación sencilla con amigos distantes, pero reducir la relación únicamente al intercambio de mensajes a través de chat no basta, es eso: reductivo. No podemos ser amigos de todos porque nos falta el tiempo. Ciertamente Internet nos da la posibilidad de tener tantos amigos, para después seleccionar sólo algunos, pero lo importante, es que sigamos siendo nosotros mismos en lo virtual. No existe únicamente lo virtual, así como es impensable hoy en día hablar de vida real sin estar conectados a Internet, porque lo cierto es que lo digital ha entrado en nuestras vidas tanto en el trabajo como en las amistades.

Las redes sociales han aumentado cuantitativamente y cualitativamente nuestra capacidad de incidir en quien nos rodea. Las tecnologías nos han otorgado un poder que antes no poseíamos. 

Facebook igual que las otras redes sociales, tiene un enorme límite en la gestión de las relaciones: la escritura. ¿Cuántas veces ocurre que se escribe una respuesta un poco seca por falta de tiempo, que luego se toma como maleducada? O aún peor, cuando a través de lo virtual llega una presunta ofensa y se puede replicar, hasta el infinito, corriendo el riesgo de incomprensiones y malentendidos. También en el ambiente virtual hay que tener cuidado con lo que escribimos y de cómo lo escribimos. Es mejor intentar explicar algo importante por teléfono o en persona, porque el Smartphone no es el sexto sentido de la sociabilidad, la voz en cambio sí, el rostro de las personas también. En las Redes Sociales, y también en WhatsApp y otros servicios de mensajería, se puede hacer el bien y el mal, podemos conocernos o pelearnos; se puede ofender o se puede amar. A cualquiera le ha sentado mal una respuesta brusca, por un comentario agresivo, o se ha alegrado por un agradecimiento o un cumplido. Las experiencias virtuales no son ficticias sino que son vida de relaciones reales. Es esencial por tanto una acción educativa y cultural en todos los niveles, que sensibilice hacia un comportamiento online sensato y maduro. En el colegio se debiera educar a actuar en la Red. También en las empresas, en los lugares de trabajo, en le vida pública, en la familia, en todas partes.

Cada vez notaremos más esta llamada a esforzarnos. Porque cada vez que utilizamos el Smartphone tomamos un rol que debe llevarnos a ser nosotros mismos, como en la vida real. Y, como diría el tío Ben: a un gran poder le corresponde una gran responsabilidad. 

Read more

La batalla contra el insomnio tecnológico

06/06/2019
El sueño juega un papel fundamental en la salud física y psicológica, especialmente durante las etapas de [...]

"¿Videojuegos? Me quedo con jugar acompañado" (Paco Aranda)

03/06/2019
Paco Aranda es Rider Supply Manager en Deliveroo. Graduado en Derecho y Economía bilingüe por la Universidad [...]

Qustodio: no una herramienta para espiar, sino para educar

03/05/2019
Quiero empezar este post contando una anécdota que me ocurrió el curso pasado (2017–2018). Trabajo en un [...]