Instagram prueba a ocultar el número de likes

02/05/2019

El pasado martes 30 de abril, Adam Mosseri, CEO de Instagram, anunció que esta semana la famosa red social probará a ocultar el número de likes de las fotos y vídeos que se comparten en la plataforma. “Queremos que la gente se preocupe un poco menos por la cantidad de likes que consigue en Instagram y que pase un poco más de tiempo conectando con las personas que le importan”, decía Mosseri en la conferencial anual de Facebook. El período de prueba se realizará en Canadá.

 

Además de otras cifras récord, Instagram es la red social número 1 en likes, y la preferida entre adolescentes. Sin embargo, los likes han dado mucho que hablar desde que Facebook popularizara esta función en 2009; se ha puesto de manifiesto lo vulnerables que somos a la aprobación social, especialmente en la adolescencia, y cómo el deseo saludable de ser valorados puede transformarse en un problema de ansiedad o baja autoestima. A juzgar por el estudio que hizo la Royal Society for Public Health en 2017, aquí se encuentra en parte la causa de que Instagram fuese reconocida como la peor red social para la salud mental de los adolescentes. Parece que se cumple lo que decía hace un año Justin Rosentein, uno de los creadores del botón like: es común que los humanos desarrollen cosas con las mejores intenciones y que después tengan consecuencias no deseadas.  

 

 

“Queremos que tus followers presten atención a lo que compartes, no a cuántos likes consiguen tus posts”, dice el anuncio oficial del test. Se trata de un mensaje de autenticidad, un valor que encuentra gran acogida entre los jóvenes. Un ejemplo de ello es la paradoja de los finstas (fake instagram: falsos perfiles de Instagram), tendencia que surgió hace unos años en Estados Unidos y que poco a poco se va extendiendo.

 

Los finstas son segundas cuentas de usuarios de Instagram que siguen una dinámica diferente a la del “postureo”. Allí nos encontramos lo más corriente del día a día: escenas graciosas de los usuarios, momentos de cotidianidad, o incluso fotos donde se “queda mal”. No es solo típico de los famosos, que carecen de un espacio para la privacidad, sino que cada vez es más común entre los usuarios corrientes, sobre todo adolescentes.

 

Aunque parezca contradictorio, los finstas muestran muchas veces la cara más sincera y transparente. De hecho, en algunos países americanos ya se ha impulsado el hasthag #BringFinstaToRinsta, en el que justamente se propone normalizar la parte más real del usuario. Desde el punto de vista educativo, este anhelo de autenticidad se presenta como un signo muy positivo, porque la calidad de las relaciones personales depende de que sepamos mostrarnos como somos. Dialogar sobre ello con los jóvenes cuando se presenten conflictos de aprobación social puede ser una gran forma de ayudarles a descubrirlo.

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