¿Computación afectiva? La empatía como App de la educación digital

29/11/2017

El reciente lanzamiento de la familia de smartphones Huawei Mate 10 ha vuelto a despertar el debate sobre la posibilidad de dotar a la tecnología de inteligencia emocional. El nuevo dispositivo insignia de la empresa china llega dotado de una unidad de procesamiento neuronal que es capaz de simular el pensamiento humano y analizar el entorno, haciendo al teléfono más "consciente" de las necesidades de los usuarios. Se trata de un pequeño paso en la dirección marcada por investigaciones como la del Grupo de Computación Afectiva del MIT, entre cuyos objetivos se encuentra el lograr relaciones más íntimas y naturales entre los humanos y los dispositivos tecnológicos. ¿Se conseguirá también pronto que un teléfono móvil o una tableta imite emociones o que, al menos, consiga interpretarlas y responder de manera consecuente?

En el ámbito educativo también se ha hablado mucho de la relación entre tecnología y afectividad. Esta misma semana, la profesora Sherry Turkle -precisamente del MIT- expresaba en una entrevista a la CBC su oposición a los juguetes-robot dotados de cierta inteligencia emocional: "las sensaciones simuladas no son sensaciones. El amor simulado no es amor; nunca genera auténtica empatía", afirmaba. La autora de Reclaiming Conversation, por el contrario, lleva años apostando por un uso de la tecnología en pro de la conversación en directo, cara a cara; una conversación que es el humus en que florecen la confianza y la empatía, el terreno en que se fortalecen las relaciones personales.

La empatía se está demostrando una capacidad clave en la educación de los nativos digitales. En su charla TED Empathy is the App, Devorah Heitner revela conclusiones animantes a las que llegó a través de sus entrevistas con niños y niñas de 10 y 11 años. Mientras que los Millenials -sus padres- manifiestan a menudo preocupación sobre el uso que hacen sus hijos de la tecnología, y preguntan sobre reglas y medidas de control, Heitner nos descubre que la mejor manera de ayudar a crecer a estos pequeños es ponerse en su lugar. Entonces uno queda sorprendido de la capacidad que tienen de detectar desafíos en el uso de la tecnología y plantear soluciones. "Ninguna App puede sustituirnos en la tarea de educar -dice Heitner-. La empatía es esa App". Merece la pena esta conferencia que, con sus tres años de vida, no ha perdido actualidad:

 

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